El Efecto de la Composición
Cómo se relacionan las piezas y qué lugar ocupa cada una
Un mac & cheese puede ser el plato principal o una guarnición. La receta podría ser exactamente la misma. Ponelo en una mesa de Thanksgiving donde cada persona llevó algo que quiere que los demás prueben, y hasta un plato excelente puede perderse entre tanta abundancia. Su papel cambia con todo lo que tiene alrededor.
Ese cambio me interesa más que cualquier regla sobre cuántas cosas debería tener una composición. Una disposición puede darle espacio a un elemento para que lleve la voz principal, o puede poner muchas cosas a una intensidad parecida hasta que formen un conjunto. Cada decisión cambia lo que vemos y cómo se relacionan las partes.
Cuando todo toma protagonismo
En Haus of Luna 2 pensé en ese efecto a través de una secuencia de cuartos. La cocina roja tenía una heladera completamente cubierta de pequeños espejos de bola de disco. En el recorrido que había imaginado, después venía un cuarto blanco con una bola de disco y una Virgen María revestida de esos mismos espejitos. La intensidad volvía a crecer en el pasillo de pieles de colores, el baño amarillo y el Neon Room lleno de reflejos. Cerca de la salida, otro cuarto blanco la bajaba otra vez. Quería que los tramos más tranquilos cambiaran la forma de entrar en los más cargados. El film tornasolado de las ventanas del balcón sumaba una variable que yo no podía fijar: la luz del día alteraba los reflejos según la hora.
Una composición puede tener varios puntos de atención, y el momento en que aparecen importa. En la música, una melodía sobre un acompañamiento escaso tiene cierta presencia. Si entran más instrumentos con una intensidad similar, esa melodía pasa a formar parte de un sonido más denso. El arreglo le asigna un papel a cada parte. También puede hacer que la densidad sea la experiencia. A cierta intensidad, el maximalismo puede empezar a percibirse como un campo continuo en vez de una serie de elementos separados.
La investigación sobre los movimientos de los ojos ayuda a ponerle un límite preciso a esta idea. En un estudio con pinturas de paisajes, los puntos focales atrajeron la mirada, aunque las personas exploraron las imágenes en distintos órdenes.[1] En otro, los participantes observaron escenas de 360 grados a través de un visor. Las zonas calificadas como reconocibles o informativas ayudaron a predecir dónde miraban, especialmente cuando podían explorar moviendo la cabeza.[2] Estos estudios registran adónde va la mirada. Las relaciones que cada persona establece entre esas cosas siguen siendo una pregunta más abierta.
Una marca también es una composición
Una identidad visual tiene que funcionar a través de una familia de piezas. El logo, la tipografía, el color, el packaging y las imágenes asumen distintas responsabilidades según el contexto. En un envase, el nombre del producto puede llevar la voz principal. En una línea de productos, una forma que se repite puede unir a la familia mientras el color distingue una variedad de otra. El sistema se define por lo que permanece y por lo que puede cambiar.
Imaginemos una línea de cuidado de la piel que empieza con tres productos. Los envases comparten una forma y una estructura tipográfica; el color ayuda a distinguir la función de cada uno. A medida que la línea crece, cada envase nuevo cambia cómo se leen los demás. El sistema quizás necesite otro nivel de jerarquía: un rasgo identifica la marca, otro agrupa los productos por función y una variación más pequeña distingue las fórmulas. Los tres envases originales adquieren nuevos papeles aunque sus diseños sigan iguales.
Ahí la jerarquía se convierte en una herramienta de trabajo. La marca necesita suficiente repetición para mantener unida a la familia y suficientes diferencias para que alguien encuentre el producto que busca. Esos papeles pueden repartirse entre la tipografía, la forma y el color mientras el sistema crece. Cada incorporación pone a prueba la disposición original y, a veces, obliga a cambiar sus reglas.
Lo que sigue siendo reconocible
El collage permite ver qué pasa cuando se suma una pieza. Si les das los mismos recortes a varias personas, cada una les va a asignar papeles distintos. Una imagen puede dominar la página, irse hacia un borde o salir del todo. Una combinación inesperada reorganiza lo que ya estaba ahí. Un sistema de marca tiene que seguir funcionando mientras llegan piezas nuevas, incluso después de terminado el primer diseño.
Volvamos a la mesa de Thanksgiving. Alguien llega tarde y pone otro plato al lado del mac and cheese. Esa incorporación cambia hacia dónde va la mirada y cuál de los platos parece ocupar el centro. Una identidad visual enfrenta una prueba parecida cuando llegan productos nuevos. Lo que antes mantenía unido al sistema puede pasar a formar parte de un patrón, y otro elemento toma protagonismo. ¿Cuánto puede absorber una composición antes de cambiar de carácter? //SC
Sources
[1] Beelders, T., & Bergh, L. (2020). “The role that composition plays in determining how a viewer looks at landscape art.” Journal of Eye Movement Research, 13(2). https://doi.org/10.16910/jemr.13.2.13
[2] Haskins, A. J., Mentch, J., Botch, T. L., & Robertson, C. E. (2020). “Active vision in immersive, 360° real-world environments.” Scientific Reports, 10, 14304. https://doi.org/10.1038/s41598-020-71125-4